sinópsis

Acompañando al narrador, somos testigos del recorrido por la trayectoria de relevantes personajes de la historia argentina. Personas unidas por una característica en común: su vida estuvo signada por la voluntad de cambio y la ambición de correr o ampliar los límites establecidos en su época. Cada uno persiguió una utopía. 

Leandro N. Alem (1842-1896) fue abogado, político, revolucionario y  estadista.  La intransigencia, el rechazo a los acuerdos de cúpula y el principismo se convierten en su marca registrada, cuando el régimen del Partido Autonomista Nacional se volvió fraudulento y le dio la espalda a la ciudadanía. Entonces, formó junto con Bartolomé  Mitre la Unión Cívica. Encabezó en 1890 la Revolución del Parque. La derrota y los acuerdos del conservador Mitre con el gobierno nacional lo llevaron a fundar la Unión Cívica Radical junto con su sobrino Hipólito Yrigoyen. Pero los conflictos internos y las diferencias cada vez más grandes con Yrigoyen, llevaron a un cansado, enfermo y deprimido Alem a tomar una trágica decisión: el 1.° de julio de 1896 se quitó la vida de un tiro.

Cura Brochero (1840-1914) es el primer santo argentino. Se destacó por su entrega en la asistencia de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Córdoba en 1867. A lo largo de su vida construyó iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas, animando a los pobladores a acompañarlo. En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra como resultado de convivir con enfermos que padecían esa enfermedad. Por esa razón quedó sordo y ciego antes de morir en 1914. En 1960 se inició el proceso de canonización y fue santificado el 16 de octubre de 2016, en una celebración presidida por el papa Francisco.

Elvira Rawson de Dellepiane (1867-1954) es recordada por ser  la segunda médica argentina y pionera en la inserción de la mujer en la actividad científica, en la vida civil e, incluso, en la familia y la sociedad argentinas. Se la reconoce como una destacada luchadora feminista por la igualdad de derechos para hombres y mujeres.

Carlos E. Pellegrini (1846-1906) fue abogado, retratista, periodista, traductor público y político argentino. Por ser el vicepresidente en ejercicio en 1890, luego de la renuncia de Juárez Celman, asumió como presidente de la Nación. Durante su gestión sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Fue uno de los primeros políticos que sostuvo una postura industrial para la Argentina y uno de los primeros partidarios de los derechos civiles de las mujeres en Argentina, al solicitar que se les reconociera el derecho al voto político. 

Arturo Jauretche (1901-1974), intelectual criollo y uno de los más relevantes entusiastas de la cultura nacional, renegó del europeísmo de las élites y clases medias, y se volcó a la causa de los paisanos, de los hombres de a pie, del pueblo trabajador. 
Yrigoyenista, uno de los creadores de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y luego defensor de las conquistas durante diez años de gobierno popular en las décadas de los 40 y 50, se dedicó a la reflexión, y así surgieron varios de sus libros, como El medio pelo en la sociedad argentina y Manual de zonceras argentinas. 

Juan Bialet Massé (1846-1907) fue médico, abogado, escritor, empresario constructor, agrónomo y, por antonomasia, un intelectual. Idealista y multifacético. Solo una personalidad tan destacada y con una formación profesional tan completa como la que lo caracterizó pudieron concretar dos obras maestras: el dique San Roque en la Provincia de Córdoba y los tres tomos del informe Estado de las clases obreras en el interior de la República. Este informe perdura y sentó las bases de la legislación moderna, por lo que Bialet Massé es considerado un precursor del derecho laboral argentino. 

Virginia Bolten (1876-1960) se distinguió como luchadora por los derechos laborales femeninos a fines del siglo XIX. Se atrevió a arengar a los obreros el 1.° de mayo de 1890 en Rosario, cuando se celebró por primera vez el Día del Trabajador, y también a fundar un periódico cuyo eslogan fue: “Ni Dios, ni patrón, ni marido”, en tiempos en que las mujeres no tenían ni voz ni voto.
La palabra, la personalidad y la lucha de esta mujer que fundó el primer periódico de América Latina que reflejó las ideas anarquistas y feministas.

La Revolución del Parque (Especial). El 26 de julio de 1890, estalló en Buenos Aires una revuelta dirigida por un amplio frente opositor que, bajo el nombre de Unión Cívica, venía manifestándose contra la política de Miguel Juárez Celman. La Junta Revolucionaria estaba presidida por Leandro N. Alem, y si bien el gobierno logró controlar la situación y a las fuerzas leales, comandadas por el ministro de Guerra, general Levalle, Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña, obtuvieron la rendición de los rebeldes, el presidente Juárez Celman debió renunciar.